lunes, 25 de febrero de 2013

Un terrorista fascista formador de la policía española.




Muchos veteranos de la lucha antifranquista siguen tristemente fichados en los siniestros archivos de la policía. Su heroica lucha clandestina durante 40 años de crímenes y oscuridad, los inmensos sufrimientos para construir un sistema de libertades, parecen no haber servido para nada. Los esbirros del régimen nos sigue vigilando con sus controles secretos, sus palizas y malos tratos. Contando entre sus recursos humanos con nauseabundos criminales, como el asesino de Yolanda González, un neonazi de Fuerza Nueva, juzgado y condenado a 43 años de cárcel, por asesinar de dos disparos en la cabeza a esta jovencísima militante del Partido Socialista de los Trabajadores (PST) en el año 1.982.
Un criminal que ha estado los últimos años en nómina de las fuerzas de seguridad del estado en casos judicializados, además de ser formador de los agentes en técnicas forenses de espionaje y rastreo informático, todo con el beneplácito y autorización del Ministerio del Interior, tanto de los gobiernos del sumiso y cobarde Zapatero, como del actual y sobrecogido presidente Rajoy.
El montaje traidor de la llamada “transición democrática” dejó todo atado y bien atado, tal como quiso el genocida dictador, colocando en el poder a un rey amigo del régimen y de la buena vida, fiel colaborador de milicos, empresarios millonarios y otras inmundicias de la “España de las maravillas”, para los pocos delincuentes que se han enriquecido robando durante la dictadura, quedándose con las propiedades de los republicanos asesinados y represaliados.
Este imperio mafioso y del crimen iniciado en el año 1.936, supuso una de las mayores tragedias de la historia de este saqueado país, donde una serie de criminales se organizaron junto a la iglesia católica, la oligarquía y los sectores más reaccionarios de la sociedad española de aquellos años, planificando y ejecutando un genocidio programado, que fue la antesala del nazismo y sus millones de asesinatos en toda Europa.
La brutal represión policial en las manifestaciones de los últimos años en el estado español, confirman su progresiva degradación hacia la violencia ilimitada contra la ciudadanía, que certificaron cuando en Valencia golpearon salvajemente a cientos de menores estudiantes de enseñanza secundaria del Instituto Lluís Vives, a los que cierto jefe policial llamó vergonzosamente “el enemigo”.
Ahora ya les vale todo, se les nota en sus permanentes caras de odio y van a por todas en cualquier movilización, deteniendo irregularmente, golpeando, aporreando a un pueblo que no puede más, que ya no aguanta las políticas de un gobierno desprestigiado en todo el mundo por los constantes escándalos de corrupción, sus recortes salvajes, sus privatizaciones y otros desmanes a la siciliana, más propios de corruptas repúblicas bananeras, que de una democracia consolidada y moderna.
La impunidad y el atropello de derechos fundamentales, parecen ser la tónica general de estos herederos del franquismo que gobiernan España desde el vergonzoso bipartidismo. Un pactado reparto del poder cada 4 u 8 años, dependiendo del desgaste que sufra el partido gobernante, echándose una manita con prebendas, favores y acuerdos secretos a espaldas de la sufrida ciudadanía. Ilegales reformas constitucionales y otras sucias maniobras, para seguir beneficiando al poder financiero y esquilmando al mismo pueblo que los ha votado, destrozando su calidad de vida y el futuro de millones de personas desoladas y arruinadas.
Esta es la cruda realidad y ese presunto brindis con champán del rey Borbón junto a sus familiares la noche del 23F de 1981, según afirmó estos días el senador del PNV, Iñaki Anasagasti, citando las memorias de Sabino Fernández Campos (antiguo secretario de la Casa Real), definen a la perfección la gran mentira en la que vivimos.
El mundo al revés, donde parece que todos roban, desde antiguos y modernos presidentes, maridos de ministras, ex ministros y hasta el conspicuo y diabólico tesorero, repartidor de sobres de avaricia y prepotencia.
Un perfecto sistema represor donde terroristas facciosos forman a la policía de esta presunta “democracia”,dirigiendo el seguimiento informático de quienes nos salgamos del plato de esta estafa de sistema político.
Las vidas de los otros, de las otras, están en el punto de mira de estos sinvergüenzas, ya nadie se escapa de sus particulares espionajes y represiones salvajes.
¿Serán capaces de repetir el genocidio o ya lo están ejecutando?
Artículo de Francisco González Tejera.

#28F Por Andalucía. Derechos, empleo y dignidad.


La agrupación local de I.R. participa en la movilización del #28F convocada por la Plataforma de Organizaciones Sociales de Andalucía. 

Tertulias Republicanas


viernes, 22 de febrero de 2013

Antonio Machado, in memoriam

Búscame en el ciclo de la vida: Antonio Machado, in memoriam:         Antonio Machado se dejó desde niño la muerte, lo muerto, podré y quemasdá por todos los rincones de su alma y su cuerpo...

El silencio no es democracia



El próximo 23 de febrero se ha convocado a nivel estatal la "Marea Ciudadana unida contra los recortes y por una verdadera democracia" confluyendo las diversas mareas ciudadanas frente a los ataques de los poderes financieros, la deuda ilegítima, los brutales ajustes en los derechos sociales y en los servicios públicos, las prácticas corruptas y la pérdida de legitimidad del actual sistema democrático en nuestro país.

Desde Izquierda Republicana de Málaga suscribimos en su integridad el Manifiesto de esta convocatoria por lo que animamos a los ciudadanos y ciudadanas a que acudan a la movilización que se efectuará durante la jornada: A las 19:00 horas en la Plaza de la Constitución.


Las manifestaciones y las banderas


Recuerdo que allá por el 2007, tras una manifestación contra la guerra íbamos de vuelta a casa y uno de nosotros aún llevaba su bandera republicana al hombro. Por la plaza de la Marina nos cruzamos con un anciano frágil y tembloroso que caminaba muy despacio con la ayuda que quién parecía ser su hija y de otra mujer más joven. Al cruzarse con nosotros se percató de la existencia de la bandera y como si un rayo le hubiera fulminado se incendió y con un ímpetu increíble empezó a gritarnos: ¡Eh! ¡Oiga! ¡Oiga! ¡Espere!

Nos quedamos parados sin saber qué hacer mientras el viejo se nos acercaba con gesto desafiante ayudado por las dos mujeres que de forma incomprensible no parecía que estuvieran muy dispuestas a disuadirlo. La gente que pasaba por allí empezó a pararse alrededor. No era cuestión de salir huyendo con la bandera al hombro y tratamos de calmarlo para que no se acercara mucho a nosotros temiendo más por su salud que por la nuestra. 
Pero no hubo forma. Ya estábamos preparados para encajar un golpe o en el mejor de los casos un insulto cuando para nuestra sorpresa se abrazó a la bandera y arrancó a llorar como muy pocas veces he visto llorar a nadie. No tenia consuelo. La acarició un rato como quien acaricia a su amante y sin mirarnos siquiera, como avergonzado de su conducta continuó su camino mientras la mujer mayor que le acompañaba nos pidió disculpas con un gesto.
Después de haber vivido experiencias como esta es fácil comprender que no encuentre uno razones de peso para que la bandera tricolor se quede guardada en casa durante la marea del 23F, sino todo lo contrario. Pero desde hace años venimos observando con inquietud el crecimiento de una corriente de opinión en el seno de la izquierda reivindicativa que apuesta por no permitir las banderas ni los símbolos partidistas en las manifestaciones. Este tipo de restricciones tan gratas al poder único se contradicen con el sentido mismo de la izquierda, de la diversidad que nos caracteriza, de nuestra tolerancia, de nuestro sentido de la libertad individual y de la consistencia de nuestros fundamentos básicos, más allá de las particularidades de cada uno. Pero además, esa diversidad o esa fragmentación que a veces tanto criticamos y que queramos o no caracteriza a la izquierda nos protege de ser abatidos de un solo golpe. Si hay algo que ha salvado a los movimientos de izquierda en los momentos más difíciles ha sido nuestra diversidad. Por muy recia que haya sido la represión siempre han quedado restos esparcidos de donde han brotado nuevas revoluciones.
Tanto quienes actúan de buena fe como quienes desde arriba ven con alivio el crecimiento de esta corriente de opinión anti símbolos no van a conseguir que abandonemos nuestros signos históricos de identidad y nos aislemos en la miopía de un presente continuo y sin historia. No le vamos a hacer el juego a nadie, ni a unos ni a otros. No vamos a favorecer esas manifestaciones planas y amordazadas por los prejuicios y los enfrentamientos que fomentan nuestros opresores. Queremos mostrar con orgullo los símbolos que nos identifican con una causa común, enlazada en nuestra historia con la realidad de un proyecto alternativo que incomoda y que puede hacer temblar al Poder. Una manifestación sin símbolos históricos es sólo una rabieta de niños que aceptan de forma implícita la autoridad de quienes les oprimen. Yo no quiero exigir mejores amos, sencillamente no quiero amos. Soy republicano de izquierdas y no pienso ir a la marea del 23F sin la bandera republicana al hombro, y estoy dispuesto a defenderla hasta donde haga falta.


Salvador Crossa Ramírez.

martes, 12 de febrero de 2013

Ha llegado el momento de dar un paso al frente.

Antonio Fco. Fernández Lima
Hasta aquí hemos llegado. No va a pasar ni un segundo más en el que me muestre impasible como el que oye llover ante la degradación y la miseria a la que están conduciendo a la inmensa mayoría de la ciudadanía de este país.

No puedo permanecer callado ante la sangría económica y social a la que se está sometiendo a las clases trabajadoras. Callar en estos momentos en los que seres humanos son víctimas mortales de la especulación económica y de los intereses de la banca, sería un acto rastrero que demostraría la mayor de las cobardías por mi parte. En los informativos, por llamarlos de alguna forma, nos cuentan el número de victimas por accidentes de tráfico durante el fin de semana. ¿Alguien se ha parado a contar cuantos seres humanos han fallecido a causa de los desahucios impuestos por unas leyes injustas?

Tengo 52 años, y no recuerdo haber vivido peor situación que la actual. En un principio, como tantos de nosotros, achacaba esta situación a la manida y consabida crisis económica. Crisis que ha creado el gran capital con la connivencia de los partidos políticos, instituciones públicas, judicatura y jefatura del estado y a la que como siempre los asalariados son los que tienen que hacer frente. Crisis que les sirve de excusa para desmontar y privatizar todos los servicios públicos. Sin embargo he llegado a una conclusión y no es otra que lo más preocupante de todo no es esta “crisis económica” sino la carcoma moral y ética del régimen que padecemos.

Este régimen, que en mi ingenuidad de adolescente de la transición creí modélico, no es otra cosa que la continuidad del franquismo (El mismo dictador dijo aquello de: Lo dejo todo atado y bien atado”). Y digo esto ante el convencimiento de que lo que estamos viviendo no es un sistema democrático. Algunos dirán que con el solo acto de ir a votar cada cuatro años unas listas elaboradas por y para los partidos de la alternancia, ya se da por satisfecho. A mí particularmente esa “democracia” no me vale.

Ha llegado el momento de dar un paso al frente y luchar por un sistema democrático en el que todos los ciudadanos sean realmente iguales ante la ley. Un sistema en el que los valores éticos y morales estén por encima de los intereses económicos y partidistas. Un sistema que genere la ilusión y la esperanza de crear algo juntos como pueblo. Este sistema no puede ser otro que la república. La misma república que en dos ocasiones anteriores generó la esperanza del pueblo, esperanza cercenada por golpistas militares que en ambos casos pusieron fin a ellas justo cuando empezaban a dar sus frutos.

Hoy muestro mi compromiso con la causa republicana y mi militancia en Izquierda Republicana. Partido que para mí encarna todos los ideales del republicanismo con los que me identifico y desde el cual afrontaré mi particular lucha por la España que merecemos. Una España republicana, federal y laica.

¡Salud y República!


Antonio Fco. Fernández Lima